sábado, 13 de agosto de 2016

Potencial

La primera vez que sostuvo un arma tenía cinco años, era una espada de entrenamiento pequeña, de madera recién comprada, apenas sabía sostenerla en el aire pero parecía realmente entusiasmada con su particular regalo, lejos de las convencionales muñecas de trapo o porcelana, sus padres sabían que no sería ese tipo de niña, y efectivamente no lo fue. Un año después de ese regalo, a base de observar los entrenamientos de los mas adultos en las arenas, empezó a demostrar tener talento para la lucha armada, y por si esto fuera poco, meses mas tarde descubriría su potencial con la magia de un modo más que inapropiado, incendiando las cortinas de su salón. Por suerte tanto para los padres como para ella todo quedó en una graciosa anécdota que recordar en futuras reuniones, siendo además el desencadenante de la decisión que cuatro años después llevaría a la familia Liangchich a ingresar a la joven Dwynna en la Academia Militar a la tierna edad de diez años, la más joven de toda la historia.

El día que dejó su hogar para internarse no lloró, como sería de esperar cuando separan a una niña de su edad de sus padres a sabiendas que solo podría regresar a su hogar al final del año estudiantil. Se despidió cariñosamente, hubo abrazos, besos y palabras de ánimo por ambas partes, Dwynna era sorprendentemente madura para la edad que tenía y era consciente tanto de que llorar no le traería nada bueno, como que para sus padres era igual de difícil dejarla allí como para ella quedarse. Pero lo habían decidido. Todos.

Con ella ya eran dos los alumnos excepcionales, por un lado estaba ella, la más joven en entrar a la Academia, pues normalmente la edad mínima permitida eran los catorce años, y por el otro un joven pueblerino de las afueras de Lyrca, a quien se le había concedido la primera beca de estudios dada su precaria situación económica. Cabía destacar que la Academia Militar de Lyrca era la más prestigiosa de todo el reino, exigían requisitos que no todo el mundo podría cumplir y muchas familias pudientes se dejaban los ahorros de la vida para que sus hijos al menos fracasasen en el intento. Esta vez había sido la Academia quien había pagado por tener un alumno concreto entre sus filas, la expectación acerca de cómo sería el muchacho de campo se salía de los esquemas... Había sitio para todo tipo de especulaciones, rumores, historias... Que era una mala bestia, que era un hechicero espectacular, que había engañado a los Visores de la Academia, que los había extorsionado o incluso hipnotizado para que le pagasen. Por cosas así Dwynna creía que la mayoría de nobles seguían practicando la endogamia ¿que clase de historias disparatadas eran aquellas? Solo era un chaval entrando en la adolescencia con capacidad suficiente como para que la Academia se interesase por él, igual que había ocurrido con ella.

Habiéndose ido los últimos padres rezagados comenzaba la ceremonia de apertura del curso, los orgullosos profesores e instructores de todas las materias impartidas aguardaban sentados en una alta tarima tras un pedestal que hacía las veces de caballete, levantándose únicamente cuando el director tanto de la ceremonia como del propio centro hizo acto de presencia avanzando por la sala desde una de las puertas traseras, los alumnos de cursos superiores ya conocían el protocolo e imitaban a sus profesores, y a su vez, los novatos intuían que debían hacer lo mismo. Ese era el juego, intuición y deducción.

_ Me congratula ver tantas caras nuevas entre el alumnado, este nuevo curso se inicia con más novedades de las que acostumbramos, contamos con dos nuevos talentos que han marcado un antes y un después en la historia de nuestra Academia, a día de hoy contamos con una estudiante realmente joven y un nuevo talento estratega llegado desde los dorados campos de Lyrca, Dwynna Liangchich y Eleon Goldwords, en nombre de todo el profesorado y alumnado de esta nuestra Academia, os damos la bienvenida y deseamos que tanto vuestra estancia como vuestra carrera en este centro sea agradable y próspera. 

Distinguir a la joven Dwynna era sencillo ¿pero quién sería el misterioso chico de nombre Eleon? Las miradas se cruzaban en busca de alguien que destacase entre el resto, pero no encontraron más que miradas confusas y unos eléctricos ojos azules mucho más jóvenes que ellos... 

¿Quien sería ese chico de campo que tanto había gustado a los Visores de la Academia Militar de Lyrca?

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